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"El columnismo es la universidad oficiosa del español."

Mes: noviembre, 2013

El Estado es culpable

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

El viejísimo Bauman ha publicado un artículo sobre si nos beneficia la desigualdad o no y sobre ese diez por ciento que posee el ochenta por ciento de los bienes y de los servicios. Las conclusiones son las habituales. Las previsibles. Las que todo el mundo aprueba. Nada nuevo. Pero yo no estoy de acuerdo.

En esta carrera de despropósitos acerca de quién persigue a quién, si el dinero al poder o el poder al dinero –“dinero para conseguir poder, poder para proteger el dinero”, decían Los Medici– estamos cometiendo un error muy grande. Y es el error, por ejemplo, de Tony Judd cuando cree que el Estado puede arreglar y de hecho arregla estas cosas. No con nuestro nivel actual de democracia. Ni por asomo.

Pensemos un poco antes de salir con las pancartas y los murales de Diego Rivera retratando a Los Rockefeller como sifilíticos, que eso es demasiado mejicano de la época de la Revolución y cuanto más lejos de la práctica esos gloriosos y nada pragmáticos arreones revolucionarios sudamericanos, mejor para todos.

Pensemos y partamos del lema de Los Medici. O de Cela. Camilo José Cela se preguntaba quién seguía a quién y decía que era más bien el desocupado poder el que seguía al dinero productivo y no al revés.

Yo creo que la intuición de Cela era buena –una vez más- y que el gallego tenía más razón que falta de ella, pero que, evidentemente, se siguen los dos, el uno al otro, y gozosamente, hasta la gran chingada nupcial a lo “mural mejicano”.

Lo que yo creo que está por ver en todo esto es que un Estado más fuerte –aún más fuerte- nos devuelva la equidad perdida. Éste uno por ciento que posee el cuarenta por ciento y que tan históricamente excepcional nos parece, no se da precisamente en un momento de mercado libre, sino que el mercado está intervenido por el keynesianismo suicida que ha hundido tanto al Estado como al mercado.

Uno sigue pensando que lo que hay que hacer es delimitar pulcramente lo que se le da bien hacer al Estado y lo que debe hacer el mercado y atenerse a ello y aguantar mientras tengamos esta democracia de mínimos. Y lo que no creo es que, dejados los hombres a su albedrío, y dado que su esfuerzo y resultado suele ser similar, la libertad acreciente tanto la desigualdad. Más bien creo, con Bakunin, que el mayor enemigo de la igualdad es el Estado, que el Estado no sirve ni para la libertad ni para la igualdad. El arreglo de las cosas, en estos trances, rara vez es sencillo. Y el Estado es como un chubasquero contra la lluvia que moja más que salir sin él a la calle. Que es lo que deberíamos hacer. Y al menos sentiríamos cierta libertad. Y la lluvia en la cara.

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Set tartalaris free!

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

La Audiencia nacional, con el flamante magistrado Grande-Masrlaska Gómez al frente, presidiendo, capitaneando a los otros dos ilustrísimos magistrados (ahora entiendo por qué me negaba yo de estudiante a escribir al Ilustrísimo y Magnífico Rector en aquellas ásperas y humillantes hojas) ha metido dos años de cárcel a los autores del tartazo a la dinámica y próximísima del ciudadano Yolanda Barcina, legendaria alcaldesa de Pamplona. Así lo dice la sentencia del juicio, “en la villa de Madrid, el 27 de noviembre de 2013” y “en nombre del –disculpen las minúsculas- rey”.

El señor Marlaska Gómez se ha quemado las cejas, como suele ocurrir en el maravilloso mundo del Derecho –cuánta razón tenía el inmortal John Huston en cachondearse del mismo cada vez que tuvo ocasión-, para coordinar nada menos que a tres regiones francesas de bello nombre –Aquitania, Mediodía Pirineos y Languedoc-Rosellón- con las cuatro españolas –País Vasco (sic.), Cataluña (sic.), Aragón y Navarra (sic.), junto con Andorra –que al parecer entra de rondón- y poder hacer una buena y redonda sentencia para perseguir a estos peligrosos terroristas.  

Estos terroristas, sí, que en un momento determinado –para algunos sagrado, ese momento- se levantaron de sus asientos y “bajaron por las escaleras hacia el escenario” donde se encontraba la súper-política Barcina. “Gorka Ovejero Gamboa, cuando estuvo al lado de la señora Barcina, sacó de la carpeta que llevaba una tarta, y se la estampó con fuerza –de nuevo, ¿a quién iba a ser?, sale dos veces en la misma frase- a la Sra. Barcina.”

Observen que el juez Grande-Gómez hace grandes e inmortales sentencias, pero pone la puntuación -“una tarta, y se la…”, como los poetas, mal, o –podría ser- con libertad casi lírica. “Dña. –ya no Sra. sino Dña., súbitamente- Barcina con toda la cabeza y la cara llena de merengue…” En fin, dejémoslo, que afortunadamente no somos abogados.

En resumidas cuentas, que al tal Ovejero y sus dos acompañantes le caen dos años, y a su tímido cómplice, un año.

Lo que deduzco de todo esto es que el lenguaje del Derecho no sabe no ser ridículo. Y, además, que algún juez tiene grandes problemas con que le echen merengue en la cara. ¿Por qué será?

El diccionario

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

Con la novísima edición del diccionario de la Academia se han lanzado las clases privilegiadas (feministas y otras subvencionadas) a criticar sus definiciones metiendo el deber ser donde no debe estar, con su positivismo que no sabes si creen que todo es ciencia o si tienen la ideología plana y sin relieve o si son gilipollas.

Porque “políticamente correcto”, como dice Arrabal, hay que ser, lo que pasa es que a éstas no les sale.

A mí sus quejas me recuerdan un cuento muy sabio de los judíos de Chelm, que Chelm es el “Lepe” de los judíos. Siempre el humor judío, siempre. El humor judío es como borgiano, como un Borges que no se toma en serio, que Borges parece serio pero si lo lees dos veces no lo es.

El cuento de marras relata cómo, cuando las mujeres judías de Chelm necesitaban leche para cocinar una salsa y ésta era muy cara y escasa, los sabios de la ciudad declararon llamar “agua” a la leche y que la voz “leche” denominara a la abundante agua. Lo que ocurrió fue que después de la cena las mujeres se quejaron de la escasez de agua. Hasta tal punto es irrelevante el convencional lenguaje cuando se maneja uno con filosofías tan planas. Prohibir palabras no elimina realidades. Hay que prohibir algo más.

Y, así, “babosear” es, exactamente, y diga el diccionario lo que quiera, “obsequiar en exceso a una mujer”. Que ellas, además, lo saben muy bien y lo tienen muy presente y no les gusta nada.

Pedro Álvarez de Miranda, de la R.A.E., es meridianamente claro: No se puede pretender cambiar la realidad a través del diccionario. Y la realidad es dura. La vida es muy heavy, es descarnada. En Chelm, en 1945, no quedó un solo judío. El pueblo quedó al lado de un campo de concentración alemán. Pero, sin embargo, si hay que creer en la inocencia del devenir, con mayor razón aún hay que creer en la inocencia del lenguaje.

El lenguaje no tuvo la culpa. O, si la tuvo, fue la LTI, algo bastante más filosófico y menos plano que las quejas de estas biempensantes que son incapaces de separar el culo del suelo.

En el cómic

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

Hoy estaba de par en par el salón del cómic del municipio, uno más, y he ido, a ver cómo olvidamos las proféticas palabras de Hannah Arendt y nos arrimamos al ascua de Fernando Savater cuando dice que no se puede leer todo bueno como uno no se puede alimentar sólo de caviar.

Pero para mí el cómic –como todo- es lo que dicen los neurólogos, siempre todo va siendo como dicen los neurólogos (que es la disciplina más artística, hoy): un género frío que no te calienta el cerebro, que no te calienta, vamos, que es lo que tiene que hacer lo que lees, calentarte. Hasta cuando te enfría te debe calentar o indignar. “El lector debe ser molestado.”

Y así me paseo entre las lágrimas infantiles de los personajes de viñeta o sus risas ostentosas, las poses del sexo, los gestos de poder absoluto, sobre la cultura total, en definitiva, que no es del cómic. Me paseo entre sus dioses de plástico en venta, que no sabes si no son como deben ser, de plástico, y entonces caigo por fin en la cuenta: ¡los griegos! ¡Jenófanes!

La culpa, hubiera dicho Jenófanes, es de los griegos, de los griegos y sus estúpidos dioses. La gigantesca inmoralidad de los dioses griegos -sólo superada por el Dios monoteísta luego- que denunció Jenófanes de Colofón.

Jenófanes, primer crítico literario e historiador, que no era tonto precisamente, y que fue el que dijo que los dioses griegos eran inmorales. Y de la inmoralidad se pasa a la estupidez y ya tenemos a Supermán –cuando no es un caballero victoriano, que entonces acierta- y cierto aspecto del mundo de los cómics. El problema es de Homero. El problema es esa infantiloide superioridad de los dioses griegos, que ya eran tecnológicos, desde Prometeo e Ícaro.

Y es que el pasado es siempre es una mierda. Está lleno de defectos desesperantes y estupideces, comparado con el presente. Tanto es así que, como sabía Jenófanes, las mejores ideas provienen de colonias que, paradójicamente, han roto por completo con su pasado (idea que recuperará el Popper neozelandés). Tan poco valioso es el pasado.

En el salón del cómic queda la cultura griega tan lejos, tan legendaria y sin embargo tan cerca… Pero no te calienta. Así que cojo lo que me interesa y huyo con ello bajo el brazo.

El nombre

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

La europarlamentaria –qué mal suena lo de “europarlamentaria”, los europeos a esta gente, de puro desprecio y lejanía, no le hemos puesto ni mote-, la europarlamentaria, decía, italiana Licia Ronzulli ha asistido –puestos a decir “eurodiputada” yo digo “asistido” y así parece todo una crónica rápida y llena de erratas de las de Internet de toda la vida- con su hija a una sesión –cuál, es lo mismo, da igual- del Parlamento del ídem. 

Y uno se pregunta qué le estará enseñando Licia Ronzulli a su hija, además de a saltarse, de forma poco disimulada, las normas de la cámara para salir en la foto.

La Sra. -o Srta.- Ronzulli dice, claro, que lo ha hecho para apoyar los derechos de las mujeres, que es algo así como la desnudez del Emperador europeo de la que no se puede ni hablar.

Pero el feminismo es la locura hipócrita del socialismo continental. Es el lujo festivo de unos europeos que ya –a Dios gracias- no se pueden permitir muchos lujos.

Hipócrita es el feminismo e hipócrita la señora Ronzulli, que es del partido de Berlusconi y ya sabemos lo que hace Berlusconi con los derechos de las mujeres.

¿Y qué le enseña la señora Ronzulli a su hija en nuestro Parlamento azul-publicista e inmenso? ¿A cobrar de una organización que engorda los presupuestos con viajes en avión innecesarios? ¿A elegir comités y subcomités que tienen el nivel de democracia de un comité norcoreano, lo que pasa es que sacando de otras partes? ¿A ser con mucho, de entre todos los parlamentos, aquél donde las grandes empresas hacen y deshacen más a sus anchas?

Los únicos que han visto el monstruo europeísta con lucidez son los ingleses. Y ya dijo Margaret Thatcher eso de “I want my money back”, que es lo mejor que se puede decir en estos casos. Europa es un lío de comités y niños envueltos en sábanas africanas en plena Bélgica y en pleno parlamento y para el beneficio de madres diputadas. Esto no hay quien lo entienda, pero deberíamos. Que todo es muy sensiblero, muy socialdemócrata, muy europeo, muy caótico y muy silencioso y muy extraño y disimulado. Por no tener, lo que hacen no tiene ni nombre. Europa aún no tiene nombre.

Woody Allen

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

He dio a ver la última de Woody Allen y parece que el neoyorquino nos tiene preparada una vejez complicada, al estilo de la que me decía Aarón Rodriguez que tuvo Henry Miller, cobrando por casar parejas en su casa/museo, uniendo las manos de dos extraños hasta el fin de los días, amén, el autor de “Sexus”.

Pues Allen está haciendo lo mismo por todas las capitales europeas, haciendo un cine de encargo estatal, del estilo de los clásicos fachas de Cifesa, pero privado, que es aún peor, un cine que acaba con media sala pidiendo la hora y la otra medio dormida.

Woody es ya, salvo sorpresas del última hora, siempre lo mismo: Allen son las mil formas de decir que la vida es una mierda en lenguaje coloquial. Es una colección de lugares comunes, un “cut up” de lugares comunes, un collage de desencantos enlatados.

Cuando todo va bien, de pronto, a los personajes todo les va mal. Y cuando va mal, de pronto, les va bien. No somos los patrones de nuestro futuro y los personajes no mandan sobre su propia vida mientras el pesimismo de Allen está tan fuera de control como el del maestro de pesimismo Juan Luis Panero.

Eso y el rechazo deliberado de todo romanticismo, cosa que a mí nunca me ha convencido mucho. “El amor es algo que te despista del auténtico asunto de la vida”, dice Woody. Pero no. El amor es el asunto de la vida. 

Uno cree que la razón de que Allen sea tan radical es que es un ateo a la defensiva en Estados Unidos. Y eso se le nota en que es trop pessimiste y trop matérialiste. Y, habida cuenta de su ateísmo militante y consciente como es de que no hay nada más “que esto”, acabará, como Miller, casando a tortolitos y uniendo su clarinete a una orquesta nupcial. O cobrando de los antidepresivos que saca en sus dramas.

La basura de Madrid

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

Las ciudades, ese lugar de la competencia atroz, laten a una, existen unitarias y de alguna manera luchan juntas en grandes zonas que son las que cubren ellas, las ciudades, y que por eso emocionan cuando se llega a ellas. Las ciudades son unas, son unidades en medio de su odio y su resquebrajamiento internos, en medio de la competencia. Por eso emociona llegar a ellas. Porque sabes que son grandes, solidarias y con personalidad. Las ciudades ríen y lloran a una, no sólo con el fútbol.

Por eso da tanta lástima, sí lástima, ver a Madrid naufragar por una huelga de basureros. Madrid, y eso le pasa cada ciertos años, ha perdido la unidad. Ahora Madrid son dos, como durante la guerra, como en la posguerra, que ya dije aquí que Madrid es una guerra civil de Pepe Botella a la Botella.

Madrid, seguramente, ha empezado con esta huelga a defender lo contrario de lo que hace la otra parte de Madrid. Y así no hay manera.

Eso o cuando Madrid ya no apoya nada, efecto típico de cuando se ve desfilar a demasiados ministros por la vida de uno. Y de ahí, de los ministros, a la basura sólo hay un paso.

Madrid se ha llenado de basura. Espero que sea un paréntesis para que los progres de Madrid y otros alternativos reflexionen sobre la misma, que eso también lo hacen allí muy bien, por ejemplo, los literatos de Madrid. Que si la basura del rastro, que si los tipos de basura, que si la cantidad… Como dijo Chomsky, una de las pocas veces que se ha puesto literario, desde la universidad hay que oír como sale la basura y sus camiones. Y en ésas está la ciudad.

Pero la alcaldesa ha optado no por pactar y cerrar el daño, la herida, sino por contratar a esquiroles. La alcaldesa ha engrandecido la herida, la grieta, el divorcio de Madrid consigo misma. Y eso es otro error.

El 15%

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

Ahora nos hemos enterado de que -según dicen- los sindicatos se quedaban el 15% de los cursos que organizaban y queda por ahí algún revolucionario desconfiado que ha hecho alguna propuesta totalmente utópica e impracticable. Gente desconfiada, ya digo, con la que no se puede ir a parte alguna.

Quizá, pudiera ser, dicen esos ladinos, que fuera bueno que los sindicatos se ocuparan del sindicalismo y la universidad de enseñar. Pero no, estamos confundidos. Los sindicatos deben estar llenos de catedráticos –yo conozco algunos- y la universidad de sindicalistas. Eso lo sabe todo el mundo. Y además hasta debe ser verdad.

Y, así, lo que les corresponde a los sindicatos es hacer “la labor pedagógica” aparte la política, que también es pedagogía (no se nos olvide, que los políticos poseen paciencia pedagógica con nos y además más que el santo Job).

Y lo que les corresponde a los catedráticos y otros genios en paro es no dar clases en la universidad sino rebuscar nocturnos de entre los montones de basura el sustento. Que esto es una recolocación de genios como la que hicieron los nazis, pero mejor.

Y los catedráticos, con sus zapatillas de viejo, no nos tienen que dar ninguna pena porque en cuanto te enfundas esas zapatillas que se enfundan los viejos es que ya estás muerto.

Les queda eso o volverse catedrático por la UGT y doctor por Comisiones, que también es una salida.

En cualquier caso hay que estar recios y firmes y no nos tienen que dar ninguna pena esos catedráticos de zapatillas de fieltro, pensión baja y tensión más baja todavía. Que es destino de filólogos y otros desocupados hurgar en las basuras en todo el mundo íbero, también en el vecino Portugal.

O, si no, que la universidad se dedique al sindicalismo (cosa que quizá, como decía, ya han hecho, algunos desde el principio, que ven la luz como sindicalistas renacidos en cuanto les dan el cargo de profesor) y los sindicatos, a dar seminarios, cursos y cursillos, a mejorarnos el estilo y la ortografía. Eso y a chingar del Tesoro Público.

Pilar Eyre

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN 

Ahora, justo cuando con la crisis los reaccionarios de izquierda empiezan a decir que con Franco todos teníamos casa, como si eso significara algo, uniendo cobardemente dos tiempos dispares (cuando el capital se ha organizado tanto en estos cuarenta años como se ha desmovilizado el trabajador), torturando el nudo anacrónico de los tiempos contrarios y exprimiéndolo, a ver si sale algo que no sea agua sucia, empiezan a salir libros interesantes sobre Franco. Y empezamos a conocer al caudillo.

Pilar Eyre, con ese nombre, si no anglo o irlandés, casi, con lo bellos que hacen los nombres anglos en español, como si sólo nos faltara algo que viene precisamente desde allí, con ese nombre de heroína a lo Brontë, con ese nombre de novela, ha sacado libro y, a lo que yo iba, ha salido dando la cara en el video de elmundo.es desgranando la vida íntima e inguinal del caudillo.

Que es lo que había que haber hecho desde hace décadas, exactamente cuatro, hablar de sus gónadas y poner los libros de Stanley Payne en cuarentena, que es donde están bien.

Franco hay muchos (por lo menos tres, el nazi-fascista, del 36 al 45, el falangista derrotado -créanme en lo de derrotado- del 45 al 59, y el liberal-socialista, del 59 al 75. Y, además, si no hubiera habido tantos Franco, no hubiera sido político, que, como buen autócrata, las etapas le vinieron dadas desde fuera: Hitler, que es quien da el golpe del 36,  el triunfo posterior de Churchill y la divina visita del glorioso Eisenhower. Y si no miren las fechas.

Bueno, pues la Eyre ha abandonado provechosamente la crónica rosa y ha venido a decirnos lo que ya habían dicho los ingleses en aquella serie de mi infancia “Los enfermos que nos gobiernan”, de cuando el Psoe se ponía mediáticamente montaraz y hasta le salía, y que acabó tan abruptamente, antes de que se acabaran los capítulos programados.

Dijeron, pues, esos ingleses de la BBC que había cosas que eran evidentes y citaron caballerosamente el tono atiplado de voz de la “Paquita la culona” que dice Pilar Eyre.

Nos traía la BBC “noticias frescas de Inglaterra” 20 años antes, que las noticias inglesas de la BBC venían 20 años tempranas. Justo cuando ahora recuperamos a Franco, incluso desde la sociología abertzale y justamente desde la sociología abertzale.

Habrá que ver qué está haciendo ahora Inglaterra, que me da que de nuevo estamos llegando 40 años tarde con este alegre y gratuito “revival” de Franco tan bizarro como el propio, como el mismo personaje. ¿Qué nos estaremos perdiendo? ¿Qué serie han prohibido últimamente?

Felipe

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN

Los periódicos digitales abundan últimamente en comparaciones entre Aznar y Felipe, Felipe y Aznar, debido, probablemente, a que Felipe ha debido presentar uno de sus ladrillos ambiguos en formato de libro. Felipe es el Robert Redford de la edición política. Coloca los mismos ladrillos ambiguos que no van a ningún lado que el yankee coloca en nitrato de plata.

Decía que entonces/ahora se habla mucho de los dos, uno porque presentaba libro, según creo, y el otro presentaba declaraciones, que Aznar es muy dado a presentar declaraciones que nadie se toma muy en serio. O viceversa.

Y ahora yo me pregunto quién es o quién fue mejor que quién. Los dos tuvieron su cara oscura o, más bien, alegal, los dos estrangularon a los medios, o los medios les estrangularon a ellos, y te quedas que no sabes a quién favorecer, pero éstas son las oscuras disquisiciones de las que habla Chomsky en “American power and the new mandarins”, cuando se pregunta si hubiera sido mejor que hubieran ganado la guerra los nazis. Oscuras preguntas de la democracia representativa.

Pues sí, éstas son las preguntas últimas y postreras que nos hacemos antes de la definitiva deshumanización de la política a través de el mismo instrumento que el desocupado lector tiene entre las manos ahora mismo. (Y las deshumanizaciones no siempre son totalmente malas, tampoco en arte. El hombre simplemente lo vuelves a encontrar un poco más en el fondo, un poco más en abstracto. Y la humanidad se diría que lo único que hace es embarcarse en un viaje cada vez más abstracto.)

Bien, ¿Aznar o Felipe? ¿Quién prevalecerá antes del fin de los tiempos digitales? Digamos que uno no se supo vender y el otro se vendió demasiado bien. Y me niego a juzgarles por más de lo que ellos mismos fueron juzgados por la ciudadanía. Pues, ¿no era ése el juego? El juego es cruel con los ciudadanos supuestos, pero también con los políticos. Y así me quedo con Felipe. Felipe fue el último en pacificar España. (Casi.) Aznar ni lo intentó.