La gripe

por elcolumnista.net

LA MENTE HIPSTER

IBAN SILVÁN

Ayer no escribí mi columna del miércoles debido a la gripe. La gripe es la única enfermedad urgente que mantiene su prestigio en esta sociedad de consumidores de comida rápida, de español urgente, de pacientes de enfermedades rápidas y vuelta al trabajo.

La gripe es una enfermedad no sólo burguesa (pues no incapacita para la labor), moderna y urgente sino también placentera. De hecho yo de pequeño me imaginaba el paraíso como tener una especie de gripe eterna.

Umbral decía que le apetecía tirarse a una nínfula “en el momento mismo de la gripe”, pero en esto nunca dejaba muy claro si se trataba de la gripe de él o de esas décimas de más que tenía la pobre nínfula en cuestión.

Cela, por su parte, más tradicional, más religioso y más hispano, como era él, hablaba de “las “putas de la caridad”, unas enfermeras putas que había inventado él que te iban a cuidar cuando cogías esa gripe cachonda que es una de cada dos gripes (la que no hace que te dé por devolver, que ésa no es nada sexy, ella).

Yo con gripe me levanto de la cama y me miro de vez en cuando al espejo. No hay nadie que no esté bello con una gripe. Con gripe pareces sacado de un Modigliani, más alto y esbelto, delgado y ojeroso, mucho más interesante. Tanto que te dan ganas de que te vean los del trabajo, lo interesante y espiritual que estás justo después de la gripe, para que vean. Pero se pasa rápido.

Con gripe pareces como un poeta del dolor al estilo de Ungaretti, que se mataba porque su tío había fracasado por poner una de las primeras gasolineras de Italia (aunque también se hubiera matado por poner una de las últimas). Que con Ungaretti había que estar en el justo medio.

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